Cómo hacer para dejar de besarte con mis ojos,
de tocarte al pensarte
y de mirarte con los labios.
Cómo hacer para vivir una vida llena de todo,
a falta de nada
pero sin ti.
Cómo hacer para no confundir un "te quiero" disfrazado de "cuídate".
No me enseñaron.
No me enseñaron a sentir bien lo que pienso,
a pensar bien lo que digo,
a medir mis sentimientos.
No me enseñaron a jugar con la mentira,
a engañar con la verdad,
a mentir sin engañar.
No me enseñaron.
Y ahora me toca aprenderlo,
jugando a qué dado tirar
y apostando por la cara
que la cruz aún no se bien dónde está.
Y yo,
deseando comerte a besos
conformándome con besarte a abrazos
Y tú,
deseando que yo no fuera yo
y que tú no fueras tú
para así poder ser nosotros.
miércoles, 15 de abril de 2015
viernes, 2 de enero de 2015
porsiacaso
Será verdad eso que dicen que somos inconformistas por naturaleza. Que siempre sentimos que podemos estar mejor. O que lo hemos estado. O en todo caso, que lo estaremos.
Que yo cerré la puerta con dos candados pero a veces miro por la mirilla. Que puse dos cerrojos porque el tercero es el definitivo. El que da miedo. El de "sin retorno". Y bueno, ya sabes, por si acaso, que es de eso de lo que llenamos la vida.
Aún no he dudado de si ponerle el tercero, pero a veces, si llega un día lluvioso, me apetece quitarle los otros dos y poner un pie fuera, a ver qué pasa, que quizás allí no llueva. Pero siempre me quedo dentro, no vaya a ser que regrese empapada y más debilitada por el frío. Ya ves, otra vez el "por si acaso". Y yo, que soy quien más los odia, pero también quien más los usa. Que siempre lleno las maletas de ellos y no dejo lugar para lo importante, lo real. Pero, ¿qué es lo real? ¿vive en mí o vive fuera y yo intento acoplarme?
Que todo eso de "dejarse llevar" es algo que me sé mejor que mi propio nombre. Hasta que dejé que me atasen un pie al suelo y ahora ya no puedo volar. O quizá no quiero. O quizá sea miedo. O de nuevo, otro "por si acaso". Porque esa llave que abre la cadena de mi pie, la tengo guardada en el lado izquierdo de mi camisa. Justo ahí, donde el corazón.
¿Es mejor vivir en un mundo equilibrado donde la emoción se ha quedado un poco atrás o flotar en el aire, donde reside en cada poro de mi piel? Mientras tanto, volveré a mirar por la mirilla, por si acaso, esta vez, decido sacar la llave que abre esa puerta. Y mis cadenas, claro.
martes, 15 de abril de 2014
cuando el Amor insiste
Me gustan tus sueños y la manera en la que te dejas la piel por conseguirlos.
Me gusta tu voz y la forma en que recorres las cuerdas de la guitarra con tus manos.
Me gusta que luches, que pienses, que grites.
Me gusta que rías y que sonrías, y también que llores porque eres guapo cuando eres tú y te dejas ser.
Me gusta que seas y
me gusta que estás.
Me gusta que saques sonrisas, que des abrazos y besos y regales deseos a quienes te rodean.
Me gustas sincero, pero también mentiroso.
Me gustas callado y sin callarte, bailando o sentado.
Me gustas descalzo y vestido; aunque para qué engañarnos,
me gustas más cuando te desnudo yo y mis manos recorren tu cuerpo de vértigo distinguiendo cada hueso que te compone.
Me gustan tus huesos.
Me gustas soñado y soñando, despierto y dormido; y que bonito eres dormido.
Me gustas real y utópico, libre y anárquico.
Me gustas así o asá, aquí o allá, en mi cama o en la suya.
Y me gusta soñarte, también, contándome que no pasa nada si me quedo un rato más, que vamos a cogernos de la mano y corrernos en cualquier rincón besándonos con los ojos.
domingo, 29 de diciembre de 2013
yo ya sabiendo que te irás y tú tan guapa
"El tiempo pasa
y te abraza o te abrasa.
Pero pasar, eso siempre."
Eso fue lo que aprendí cuando Uve se fue.
Ella era un orgasmo a corazón abierto.
Con sus ojos besaba mejor que cualquier boca
Quizá,
(y sólo quizá)
necesite un golpe de ti para tener un golpe de vida.
y te abraza o te abrasa.
Pero pasar, eso siempre."
Eso fue lo que aprendí cuando Uve se fue.
Ella era un orgasmo a corazón abierto.
Con sus ojos besaba mejor que cualquier boca
y ningunos labios volvieron a saber mejor.
Y al besarme, en el mundo sonaba un "crack" de romperse, de estremecerse, de estrujarse, de arroparse, de agarrarse, de amarrarse, de amarse, de hacerME. Quizá,
(y sólo quizá)
necesite un golpe de ti para tener un golpe de vida.
miércoles, 17 de julio de 2013
Me llueve tu ausencia
y aparezcas con ese abrazo con beso pero sin labios
y ese hablar de corazones entre la luna, donde no sobra nada
y ese hablar de corazones entre la luna, donde no sobra nada
salvo la ropa.
VEN, que aquí nadie más me supo besar sin besarme,
con tu "me voy pero no del todo"
con mi "me quedo para ver si vuelves"
domingo, 14 de julio de 2013
Tú apostabas fuerte y luego me arruinabas
Me enjuagaste la pena con el tacto de tus besos
y desde entonces te seguí
pero ya no te sigo.
Aprendí a no hacerlo; corres a una velocidad a la que no alcanzan mis pasos
lunes, 20 de mayo de 2013
Ahora soy yo sin ti y tú contigo
Y tiro de beso a beso
porque me toca.
Pero lo tuyo no eran besos, eran palpitaciones a corazón abierto con el fuego de la prisa amenzando con quemarnos si no nos comíamos el tiempo a bocados.
Yo con tu boca y tú con mi risa.
porque me toca.
Pero lo tuyo no eran besos, eran palpitaciones a corazón abierto con el fuego de la prisa amenzando con quemarnos si no nos comíamos el tiempo a bocados.
Yo con tu boca y tú con mi risa.
domingo, 7 de abril de 2013
Ni las intenciones - Ruidoblanco
Y de todo lo que me dijiste cuando te bajaste de aquel
autobús temblando
ya no quedan ni las intenciones,
solo restos de palabra muertas.
ya no quedan ni las intenciones,
solo restos de palabra muertas.
una mano que se aparta cuando nota el inminente roce de la mía
(otro puto beso en la mejilla)
me declaro incompatible con tu vida
Si después de todas esas caras largas nada pudo hacer tu risa contra el viento
y todo cayó con el huracán,
solo quedará quemar las ultimas ruinas de nuestra vida, se consumirán sin más
Cada vez me das pasiones más pequeñas ,
insignificantes trozos de tus días
y me conformo solo con mirarlos
o esconderlos en el fondo de un armario
o esconderlos en el fondo de un armario
bastará con unas cuantas vidas
creo que es más que suficiente la media
lunes, 28 de enero de 2013
Sin previo aviso. Sin compromiso.
Escuché hablar de besos escondidos que se dan en los rincones más inhóspitos de Madrid.
Que contradicción.
Aunque supongo que es así como funcionan los amores más ocultos (que no por ello los más ciertos), aparentar normalidad para tener excusas de buscarse y no siempre encontrarse, donde se quiere sin un permiso y en el que echar de menos está prohibido de ante mano.
Guárdate las lágrimas porque en este juego no está permitido llorar.
Olvídate de los "y si" que aquí no tienen ningún sentido.
No corras, no te adelantes, ni te aceleres.
No pidas, ni des.
Ni mucho menos esperes.
Esto no es amor, y menos aún compromiso.
Es una droga, así que procura administrarte bien las dosis antes de que termines siendo adicto.
martes, 15 de enero de 2013
Aspirante a jugadora
"No dejes que muera, mira mis fotos y así me ves.. Y no dudes de que yo te estoy echando de menos"
-Me dices sonriendo, cogida del brazo de un sueño futuro que se aleja mucho de este hoy con tu mano en mi espalda.
-Me dices sonriendo, cogida del brazo de un sueño futuro que se aleja mucho de este hoy con tu mano en mi espalda.
..Pero supongo que jugué de una manera tan evidente que no fue suficente para una reina de casinos.
jueves, 10 de enero de 2013
martes, 11 de diciembre de 2012
sábado, 20 de octubre de 2012
Cambio amores de primavera por otoño
Creo que esta es la estación del amor, más incluso que primavera. Parece ser que con la llegada del frío necesitamos que alguien nos arrope, nos estruje, nos caliente. Además, sin duda, pienso que es el metro el lugar donde surgen los momentos más tiernos y especiales. Siempre que voy en él, encuentro parejas que se besan y se aprietan sin parar. Como si esa fuera su forma de demostrarse que no les influye todo aquello que les rodea.
Recuerdo como tú y yo nunca tuvimos esos impulsos de comernos con los labios rodeados del mundo. A ti y a mi nos servía con los ojos. A mi me valía contigo, con las suaves caricias en la palma de la mano mientras hablábamos, o los dulces besos en la espalda antes de que alguno de los dos se levantara de donde fuera que estuviéramos sentados.
Me valía contigo.
Quizá vuelva a comerme a alguien con los ojos.
Quizá sea yo quien ahora se bese en el metro.
Puede que me acuerde de ti.
Puede que no vuelva a necesitarte.
O si.
Recuerdo como tú y yo nunca tuvimos esos impulsos de comernos con los labios rodeados del mundo. A ti y a mi nos servía con los ojos. A mi me valía contigo, con las suaves caricias en la palma de la mano mientras hablábamos, o los dulces besos en la espalda antes de que alguno de los dos se levantara de donde fuera que estuviéramos sentados.
Me valía contigo.
Quizá vuelva a comerme a alguien con los ojos.
Quizá sea yo quien ahora se bese en el metro.
Puede que me acuerde de ti.
Puede que no vuelva a necesitarte.
O si.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Porque yo soy desde que tú me miras
Me perfora con esa sonrisa... Acompañada de un hoyuelo y labios perfectamente marcados de un tono rosado que atrapa otras tímidas sonrisas que por vergüenza no quieren salir. Mirarla es como sentir que se rompe el mundo, como arrugar un papel hasta el punto máximo... hasta que ya no sirva. Podría observarla durante horas, sin retirar la vista un segundo.
Pero odio que sonría cuando yo no sé lo que significa, nunca lo sé, ni si quiera ahora...
Pero odio que sonría cuando yo no sé lo que significa, nunca lo sé, ni si quiera ahora...
lunes, 27 de agosto de 2012
¿Conoces esa sensación?
Y cuando al fin el hada parecía sujeta, volvió a desaparecer de sus manos.. como acostumbraba a hacer
jueves, 28 de junio de 2012
Porque los sueños viajan con el viento
Olor a lavanda. Eran casi palpables los recuerdos que
acompañaban a ese olor tan típico. Se sentó en las escaleras un poco
desvalijadas por los años, sintiendo como los escalofríos iban poniendo de
punta cada bello de su piel. Aún podía sentirla. Marta nunca iba a desaparecer
de su vida; aparecería siempre con ese olor, o cada vez que una ola rompiera en
la arena, con la risa interminable de un niño, el sonido del piano, la luz tenue, las sábanas de seda, las fresas con chocolate, las fotos en blanco y negro,
la música a media noche, el “buenos días princesa”..
Y en ese sótano oscuro y húmedo, lloró. Lloró como no lo
había hecho desde que Marta se fue. En aquel llanto profundo podía sentirse
como la tristeza sonaba fuerte, apoyada en la desesperación, luchando contra la impotencia
de perder algo tan grande.
Tras horas de llantos y patadas al aire cargadas de rabia, pudo
despertarse de aquel amargo sueño que le había absorbido. Y sintió como Marta estaba
a su lado, abrazándole de esa manera tan dulce a la que acostumbraba, dejando
ver sus mofletes repletos de pequitas a través de su pelo corto alborotado. Qué
bueno era respirar ese olor a lavanda que desprendía la fragancia de su piel.
¡Dios mío, cuanto la quería! Una mirada de un segundo le hacía olvidarse de
respirar.
miércoles, 16 de mayo de 2012
La princesa que soñaba con imposibles
¡Pobre princesa! Estaba tan triste.. "No estés triste princesa, aquí también hay cosas divertidas. Podemos hacer todo lo que tú quieras." Le intentaba consolar siempre su fiel amiga la rana. Pero eso no era lo que quería la princesa. No quería torres, ni castillos, ni grandezas. Ella quería aquello que tras los barrotes de su pequeña ventana le hacía soñar cada noche. Quería aire, respirar el sabor a libertad y mancharse la piel con el barro del que hablan los cuentos prohibidos para princesas encerradas en torreones.
domingo, 15 de abril de 2012
Su salvación tiene nombre de mujer
Sonaban fuertes sus pasos sobre las escaleras. Quería mostrar seguridad. Javier lo había decidido: se iba. Se alejaba de toda aquella oscuridad, de esa vida que él no había elegido y en la que había terminado ahogado por intentar hacer feliz a todos los que le rodeaban, sin pensar un segundo en él. Pero la situación le superaba. “¿Cómo puedo vivir una vida vacía sin saber lo que son las sonrisas que salen del alma?”. Y al fin, con 48 años, escapó. No se sentía mal, pues se lo había anunciado muchas veces a Marta, su mujer. Ella había diseñado un plan de vida para los dos en el que él nunca se había visto encajado.
Sólo se llevó su guitarra (esa que ya había cogido polvo de no utilizarla para no molestar a su mujer) y los ahorros de su cartilla personal, que no eran muchos, pero sí los suficientes como para atreverse a dejar la puerta de casa a sus espaldas. Justo lo necesario para ser feliz.
Vivió días muy intensos, viajando por los países que una vez de joven había apuntado en una lista, esa que había quedado igual de vacía que al principio. Vagó varios meses, tocando su guitarra en pasajes y durmiendo en hostales, incluso a veces en esquinas, sintiendo ese fuerte cosquilleo en el estómago al no saber que le depararía ese día.
Y en un pasaje cualquiera, precisamente uno de Ankara, conoció a una joven mujer que compartía su misma afición. Era de tez morena y ojos de un verde tan penetrante que llenaban con sólo verlos. Se llamaba Bárbara y pasó con ella las dos mejores noches de su vida. Javier supo en ese breve instante que ella era la mujer que tanto había esperado. Pero decidieron seguir su camino por separado, aceptando que si su destino era estar juntos, volverían a reencontrarse en otro pasaje cualquiera, de un país por conocer..
sábado, 3 de marzo de 2012
Escribo sobre tí desde hace mucho, incluso antes de conocerte
Sentí el roce de su mano de una forma diferente a todos los roces de mano que he sentido en mi vida.
“¿Me pasas la sal?” Me dijo, tocando dulcemente mi brazo. Era el hombre más impresionante que había conocido en mi vida. O mejor dicho, que había visto. Noté que en ese pequeño instante me había enamorado de él, y sólo tuve que desviar mi mirada una milésima de segundo a sus ojos para cerciorarme de que así era. Le pasé la sal. “Muchas gracias bella”, me dijo sonriendo, yéndose. Y me invadió con su energía. Una energía transmitida por su mano, sus ojos, su sonrisa y nada más. Una que jamás nadie me había transmitido y que me había hecho vibrar de felicidad.
Desde aquel día, extraño aquella sensación y me paso todas las tardes por el supermercado, confiando que con un poco de suerte pueda volver a encontrarme a aquel hombre de gabardina marrón, tímidas canas y sonrisa tan amplia y sincera que podría regalarle felicidad a todo aquel que la necesitara.
jueves, 16 de febrero de 2012
Me vende el reino de la alegría
¡Dios mío, cuánto la quise! A veces sentía que el corazón iba a escaparse de mi pecho.
Volví a leer su mensaje. “Necesito abrazarte”, decía. Era precioso. “¿Precioso? ¡Pero si sólo son dos palabras!” solían decirme. “¡Pero qué dos palabras!”, pensaba yo. Nadie sabía lo que aquel mensaje quería decirme. Pero yo sí. Nuestra relación se basaba en abrazos. Abrazos de bienvenida, de despedida, de apoyo... Abrazos que decían “te echaré de menos” o “no quiero separarme de ti”. Incluso, “esta noche voy a hacerte el amor hasta el amanecer”.
Volví a leer su mensaje. “Necesito abrazarte”, decía. Era precioso. “¿Precioso? ¡Pero si sólo son dos palabras!” solían decirme. “¡Pero qué dos palabras!”, pensaba yo. Nadie sabía lo que aquel mensaje quería decirme. Pero yo sí. Nuestra relación se basaba en abrazos. Abrazos de bienvenida, de despedida, de apoyo... Abrazos que decían “te echaré de menos” o “no quiero separarme de ti”. Incluso, “esta noche voy a hacerte el amor hasta el amanecer”.
Y ella necesita abrazarme. Y yo, claro. La abrazaría siempre. Es más, estaría con ella siempre. “¿Y por qué no estás con ella?” preguntareis. No es sencillo. Ha tenido que irse lejos, y yo no he podido correr detrás de sus pasos. Pero tranquilos, hay tiempo. Yo estaré aquí, sentado en el mismo sillón de cuero de siempre, fumándome un cigarrillo mientras preparo el trabajo de mañana, como cada día. Y el día en que ella vuelva, la abrazaré quinientas veces al día... ¡O mil si hace falta!
¡Dios mío! Cuánto la quiero…
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