Me encanta sentirme así, dando tumbos al son de su guitarra. Toca una canción que dice “háblame, y a tu lado yo estaré”. No paro de bailar, notando cómo la arena mojada se cuela entre los dedos de mis pies. Sintiéndome viva, en un momento perfecto, único, lleno de todo, en el que sólo somos participes la guitarra y una pareja con tantas ganas de querernos como agua tiene el mar. Una extraña mezcla entre calma y nerviosismo, sensatez y locura… Un tremendo impulso de gritarle al mundo la felicidad que llevo dentro.
Un roce de mano. Un simple roce de su mano, podía transportarme a cualquier lugar. Es tan fácil soñar a su lado…
