Antes de nada, feliz año a todos! Espero que este 2011 sea un año cargado de felicidad, un año de recordar, de esos que quedan marcaditos por una cosa u otra. A mi el 2010 se me hizo eterno. Dicen que eso es signo de que no fue bien.. Y la verdad, eso creo que fue. Sólo espero que el 2011 sea un poquito mejor. Bueno, os dejo aquí con otra historia. Ya os contaré el 30 de enero en qué posición he quedado en el concurso de la entrada anterior, aunque como os he dicho, no espero que sea muy buena. Un beso (el primero del año desde este blog!)
Eran las cuatro de la mañana y Natalia no podía dormir. Llevaba horas en la cama dandole vueltas a la misma historia de siempre. Al final decidió levantarse y sacarse todos esos pensamientos que le impedían cerrar los ojos. Encendió el ordenador y se puso a escribir:
Me siento estúpida al escribirte esto, más que nada, porque sé que nunca te lo voy a enviar, pero ya ves, aqui estoy escribiendolo como una tonta, pensado que esto pueda hacer que me sienta mejor.
Ojalá pudieras saber cuanto te necesito, todo lo mal que lo paso día a día, sabiendo que no volveremos a estar asi, como estuvimos. Y es absurdo, estar mal por algo que no va a ocurrir, totalmente, pero ya ves, aun sabiendo que esto es imposible, siento que cada día que no te tengo el corazón me quema por dentro cada vez más.
Quizá si tubiera una esperanza, tan sólo una, de que se repitiera un día a tu lado, con tus besos, tus abrazos, tus te quiero.. quizá fuera otra vez feliz.
En realidad soy una estupida, porque mi felicidad está en la palma de tu mano. Tú puedes hacer que no pare de sonreir, o como ahora mismo sin tenerte, haces que no merezca la pena levantarme. Quizá cuando pase un tiempo sepa que esto de que todo dependa de ti es una idiotez.. pero no puedo hacer otra cosa, yo no controlo mis sentimientos. Y tú, no sé ni como, ni porqué, te has convertido en el centro de mi mundo.
Me gustaría tener el valor suficiente para mandarte este correo, la cosa es que no lo tengo. No me arrepiento de haberte dicho que estoy aun enamorada de ti, porque es la verdad. Lo que no puedo entender es como tú puedes olvidar tan pronto. Sé que yo no he sido tan importante como lo que tú eres y has sido para mi, pero si como tú dijiste, te enamoraste.. No sé. Ojalá yo tambien tubiera esa facilidad de olvidar asi a las personas, la verdad es que todo sería mucho más fácil.
Y nada más, voy a terminar ya mi finjido mensaje, porque la verdad no me sirve de nada, simplemente he escrito todo lo que quería decirte, y la verdad, no ha hecho que me sienta mejor, pero al menos he escrito algo.
Te quiero, y creo que va a ser de esta manera por mucho tiempo.
Cerró el mensaje. Lo guardó en borradores y apagó el ordenador. No lo iba a enviar y lo sabía desde un principio. No tenía la suficiente valentía para hacerlo. Se echó en la cama y lloró. Lloró como lo hacía cada noche. Se había convertido en una costumbre para ella. Pero Natalia no perdía la esperanza, sabía que algún día, en algún momento, iba a ser feliz otra vez.
